
Aderezo para el alma, para el cuerpo, para el corazón. Ese ingrediente especial lo lleva el baile en cada uno de sus cadenciosos movimientos y sonidos 'sonerosalsísticos' de timbales, congas, trompetas, pianos, aterciopeladas voces; y que, al compartirlos con tu 'pareja bailística', son capaces de encender lo más puro del instante, que puede llegar a ser fugaz, pero que deja una sensación de 'placer infinito', de expansiva e infinita alegría humana, de un apetito sensible desordenado.
Es tan importante [para mí al menos lo es, allá ustedes...] llenarse de vez en cuando de estas sensaciones de pasión contenida y salir a la dejar todo en la pista.
Tener ese 'don' de dejarse llevar por la música es algo que todos tenemos, pero que algunitos no lo enseñan, no lo expresan; lo reprimen. Que bueno es sentir ese roce, esa caricia, esa mirada, ese olor, esa química que te trae un buen baile, una buena expresión corporal conjunta y libremente llevadera al compás del tin tin deo [por ponerles un temita especial] , que activa la superproducción de 'hormonas alegres' y quedamos completamente adobaditos.
Es tan 'redundantemente excitante' a ratos, describir las sensaciones que me causa este tipo de encuentro cercanos, que no voy a escribir más!!!, es su turno de sentir cada momento bailado; disfrútenlo...
... buen baile, buena compañia y una buena noche.
(Seseribó)


























"Hoy te dedico mis mejores pregones [...] olvida tu pena y tus dolores" -El Cantante, Hector Lavoe.