sábado, mayo 16, 2009

Un día de trabajo


Caminatas que parecían no tener fin, exquisitos menús con barriga llena, policromáticos apretones de manos, inicuos descansos efímeros, repetidos saludos sinceros, energizantes y energizantes...

Toda una cándida parafernalia que a diario se 'cargaba al hombro' Augusto Barrera, para llegar a cumplir su meta. Todo esto acompañado de un cariño y fe por parte de su equipo de trabajo y el incondicional amor de su esposa Andrea.

Elegí durante un día acompañarlo en su campaña y aquí se imprime su recorrido sabatino.



©2009 alejoreinoso

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1 comentario:

Quino dijo...

Cada vez me enorgullece más saber que mi hermano es un MAESTRO de la fotografía... es inminente que volarás alto ñaño... felicitaciones siempre